Mostrando entradas con la etiqueta NORMA MENASSA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NORMA MENASSA. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de agosto de 2009

SOY LAILA, UNA CANCIÓN, VENGO DE PALESTINA

Después de tanto amor te dije:
Me despido, vuelvo en un mes,
me voy a Palestina

Quería que me amaras de una manera noble

A veces me gustaba no estar
para que me supongas e imagines mis pasos
Resonando en ciudades
Calles por las que me perdía hasta dar con un parque
Portales invernales donde
Las catedrales comenzaban a alzarse,
Piedras de siglo angosto metiéndome en un bar
Con olor a frituras, a paté y vino tinto
Yo quería volver parecida a una estrella
para que vos me amaras
que estuviese conmigo cubriéndome los hombros
ahuecando tu mano para apretarme el cuerpo
metiéndome en tu historia,
la vida de tus días esperando las noches.

Pensaba que la ausencia era una tierra firme

Pero no fue posible
Espesó la negrura

No pude ver tus manos
tensándome las fibras
y saltaron las cuerdas por el aire
quedando rota en un final quebrado

Yo volvía contenta
traía la nostalgia
Había ido tan lejos
volvía tan extraña
que pensaba inventarte el amor nuevamente.


Soy Laila, una canción
vengo de Palestina…
Pero esta vez no te pude entender
tuve que fusilarte.

Norma Menassa

jueves, 16 de julio de 2009

INVITACIÓN AL RECITAL DE POESÍA DE NORMA MENASSA EN MADRID




Domingo, 19 de julio de 2009, a las 19 h

Colegio Mayor Argentino "Nuestra Señora de Luján"
c/Martín Fierro, 3 (28040 Madrid)

- ENTRADA LIBRE -

Organiza: Asociación Juventud Grupo Cero

LOS QUE SE QUEDARON

Tiempos extraños, lejanos de perfumes y cabellos al viento.
La edad pasó en horas congeladas y tardes de tedio,
corriendo por las avenidas al ulular de las sirenas
que enfriaban las hojas de los árboles,
antaño reverdecidas de sol y sacrilegios
cometidos en crueldades sin nombres,
sólo lápidas de mármol convertidas
en blancas banderas de rendición.

¿Qué demonios arrojaban azufre sobre los adoquines,
apisonados rectángulos prisión de hierro y piedra
que partía los solitarios cuerpos de los jóvenes,
enrojecidos, tristes de sangre de crepúsculos y muerte
anticipada,
que congelaba el alma?

En los exilios pienso… y quedo detenida en el espacio,
y desciendo en silencio los escalones del despojo,
y mi carne no responde ya al estremecimiento
y abandonada yerra por laberintos ciegos
lejos de cualquier sueño.

Cómplices del silencio, del crimen, de la hoguera,
nos quedamos mirando los frentes de las casas
sin ángeles pintados, sin olor a glicinas,
con gorriones de luto y un otoño empalideciendo
la vida de los que no partimos, sin saber por qué causa
la escarcha y el glaciar mantienen la distancia.

Después la noria continuó girando,
pero no pudo con los lechos urgentes robados a la luna
que sabes a agonías,
con las sonrisas detenidas en bordes de locura,
y pieles desmayadas en frentes apretadas por latidos
estériles
con vapores de espanto.

No pudo con lo inútil de un llanto,
un llanto de fantasmas que atravesaba sombras
en regiones de mausoleos de ónix,
donde esta vez el ave se quedó de tutela durmiendo de
costado.

NORMA MENASSA
Buenos Aires, 1938